- A. R. P. U. -

POESÍAS Y ORACIONES

de Doña Juana Carou Rodríguez

Fundadora de la Adoración Real Perpetua y Universal al Santisimo Sacramento (ARPU)

POESIASORACIONES

HIMNO EUCARÍSTICO DE ARPU

¡Santísimo Sacramento!

Luz de mis ojos, Sol de mi vida.

En cada instante y momento,

mi alma te adora de amor rendida.

Si los bellos serafines te aman,

te adoran,allá en el Cielo,

mi corazón que te adora,

te ama y bendice desde este suelo.

 

“Eterna gloria, alabanza, de amor eterno, eterno amor,

a Ti, Jesús adorado,

Sacramentado por nuestro amor! (bis)

Si supieran los mortales,

la eterna gloria que en Ti se encierra.

Tan sólo por visitarte ¡ay!

cruzarían toda la Tierra.

En Ti, augusto Sacramento,

Manjar divino, Pan celestial,

las delicias de la Gloria.

La paz eterna halla el mortal

“Eterna gloria, alabanza, de amor eterno, eterno amor,

a Ti, Jesús adorado,

Sacramentado por nuestro amor! (bis)

Por Doña Juana Carou Rodríguez, Fundadora de la ARPU

A. R. P. U.

Estrofas complementarias al HIMNO EUCARÍSTICO DE ARPU

1. ¡Oh Cristo sacrificado,

En el Altar (Sagrario) siempre ofrecido!

Podemos a Ti unirnos

Con nuestros gozos y sacrificios.

Tu Cruz (Hostia) nos lleva al Cielo

Que ya se asoma a nuestro mundo;

Esperamos verte pronto

Para gozarte allá sin velos.

2. Unidos en cuerpo y alma

En el amor que Tú nos das,

Queremos que todos sepan

Que en Ti se encierra tanta bondad!

Que eres un Dios cercano,

Tan amoroso, tan singular;

Que el mundo entero lo crea,

Te ame y se rinda  con fe y piedad.

Por Don José Luis Esteban Vallejo, Consiliario Nacional de la ARPU

17.- AL ÁNGEL DE LA GUARDA

Ángel de mi Guarda,

Dulce mensajero,

Dile a mi Jesús

Que por Él me muero.

Ángel de mi Guarda,

Dile a mi Señor

Que por Él me muero,

me muero de amor.

 

Dile que le adoro

Que por Él deliro;

Dile que le amo,

Que por Él suspiro.

Ángel de mi Guarda,

Dile a mi Señor

Que por Él me muero

Me muero de amor.

Año 1924

MUERTA HE DE ESTAR

Muerta he de estar,¡ amor de mis amores !

Muerta he de estar y en polvo convertida,

Y mis cenizas ¡ vida de mi vida !

Han de cantar tus glorias y loores.

Y de mi ser los átomos perdidos

Vagarán por el ancho firmamento

Y a tu Sagrario volarán rendidos,

A adorarte en tu Augusto Sacramento.

Muerta he de estar, Señor, materia inerte

Será mi corazón, ceniza fría;

Y esta ceniza que formó la muerte,

te adorará, Señor, de noche y día:

Y en mi cadáver, en mi cuerpo frio.

Del santo fuego que mi pecho inflama.

Tu podrás contemplar, dulce Amor mío,

La huella que dejó su ardiente llama;

Y hallarás el recuerdo peregrino

Del divinal amor que arden en mi pecho,

En esa huella que tu amor divino

Dejó en mi pobre corazón deshecho.

Muerta he de estar, Señor, y mis despojos,

Mezclados con la tierra de la fosa;

Y las frías cenizas de mis ojos,

Te enviarán mirada cariñosa;

Que de mi cuerpo la ceniza helada,

 Doquiera que repose a su manera,

Aunque esté convertida en polvo y nada,

Te adorará, Señor, cuando me muera.

Muerta he de estar, Divino Jesús mío,

Y sin cesar te adoraré, Señor;

De mis restos el polvo helado  frío

Te cantará eternal himno de amor.

Y hasta los fuegos fatuos que mis huesos

Produzcan en el campo funerario,

Serán, ¡Dulce amor mío!, Santos besos

Que mis labios envían al Sagrario.

En su fragancia la silvestre flor

Que nazca donde está mi sepultura,

De mis frías cenizas al calor,

Te llevaré mis cantos de ternura.

Y del aire las alas al tocar

Mis restos fríos, mi ceniza helada,

Al volver tu Sagrario a acariciar,

Te llevará los besos de mi nada.

Y hasta las bellas gotas de rocío

Que besan las corolas de las flores

Que crezcan do reposa el cuerpo mío,

Convertidas en mágicos vapores,

Con las alas del viento confundidas,

Entrarán en tu templo Sacrosanto,

Y a tu Sagrario llegarán rendidas

De mi cadáver el humilde canto.

Alma no tiene, Dueño idolatrado,

El sol fulgente que en el cielo brilla,

Y sin cesar te adora, Dueño amado,

Canta tus glorias y ante ti se humilla.

Alma no tiene la brillante estrella

Que esparce su fulgor en noche oscura,

Y vertiendo en el éter la luz bella,

Canta Señor tu gloria y hermosura.

Alma no tiene la fragante flor

Que ostenta su belleza en el jardín,

Y al exhalar su delicado olor,

Te adora cual ardiente serafín.

Así mis restos en la oscura fosa,

Sin derramar fragancia ni fulgor,

Bajo la fría y olvidada losa,

Te cantarán tu gloria y tu loor.

Y tú, Señor, que ves lo que escondido

Existe para el hombre en este suelo,

Verás mi cuerpo, en polvo convertido,

Que te adora, Señor, como en el Cielo.

Huelva, Agosto de 1926

18.- A JESÚS SACRAMENTADO

 

¡Qué bien se está contigo Señor junto al sagrario!

Que bien se está contigo, ¿por qué no vendré más?

Hace ya muchos años que vengo a diario

y aquí te encuentro siempre -AMOR  SOLITARIO-

Solo, pobre, escondido, pensando en mí quizás!…..

Tú no me dices nada ni yo te digo nada;

si Tú lo sabes todo ¿qué voy a decirte?

Sabes todas mis penas, todas mis alegrías,

sabes que vengo a verte con las manos vacías.

Y que no tengo nada que te pueda servir.

 J. Caraul, Padre Carmelita

 

14.- A LA SAGRADA EUCARISTÍA

Yo quisiera, Jesús mío,

Adorarte cual te adoran

Los serafines que moran

En la celeste Sion.

Más, ya que no puedo amarte

Cual los Ángeles del Cielo,

con tan amoroso anhelo

Te ofrezco mi corazón.

Año 1907 

7.- ESTROFAS JACULATORIAS

A visitarte vengo, Jesús mío,

Acompañarte vengo a tu Sagrario;

¡Oh Jesús, oh Divino Solitario!

Mi corazón entero yo te envío.

Al alejarme del Sagrario,

Señor, ahí te dejo mi corazón.

Dame, Dios de mi vida, tu bendición.

Ángel Santo de la Guarda

Del alma que a Dios adora,

Haz que venga un alma ahora

A adorar a mi Señor

Haz Tú que venga a adorarle

Haz que venga a bendecirle

Haz Tú que venga a cantarle

Mil y mil himnos de amor.

16.- A LA SANTÍSIMA VIRGEN MARÍA

 

Tú ves, madre adorada,

Las angustias del alma mía,

 Ten piedad Virgen María

De mi alma acongojada.

 Suplícale a tu Jesús,

 Que me quite estas tinieblas

 Y que disipe las nieblas,

 Que ocultan su dulce luz.

Dile que por Él deliro,

Dile Tú que es mi tesoro,

 Dile que por Él suspiro,

 Dile tú que por Él lloro,

Dile Tú que me perdone

Lo mucho que le ofendí;

Dile Tú que yo no puedo

Vivir sin Él y sin Tí.

Año 1920

6.- A JESÚS SACRAMENTADO

Ya para siempre Señor soy tuya

 Cuánto tenía te lo ofrecí.

 Ay! Tú que puedes Jesús amante

Con fuerte lazo úneme a Ti.

 Ay! Tú que puedes bien mi vida

 Rey de los cielos dueño y Señor,

 A tu Sagrario el alma mía

 Ata con fuertes grillos de amor.

 Ay! no te vayas Jesús amado

 Ay! no te apartes señor de mí

 Porque tú sabes Dios de mi vida

 Que yo no puedo vivir sin ti.

10.- A JESÚS SACRAMENTADO

Soy palomita de amor sedienta.

Soy palomita que tu amor hiere,

Soy palomita que de amor muere,

Que de amor muere, Señor, por Ti.

Soy palomita que en tu Sagrario

Constantemente revoloteo,

Y que, amorosa, solo deseo

Que no te apartes, Señor, de mí.

 

Año 1924

11.- A LA SAGRADA EUCARISTÍA

Dulce y Sagrada Eucaristía:

El alma mía gime por ti

Como paloma de amor herida

Dios de mi vida ay ven a mí.

Tengo ansia infinita de recibirte

Ansia de que mi pecho sea tu morada,

Porque sin ti, Dios mío mi alma está triste,

Porque sin ti, Dios mío, no quiero nada.

Porque sin ti, Dios mío, suspiro y lloro

Como pobre paloma de amor herida

Porque tú eres mi encantó, dicha y tesoro,

Porque tú eres mi gloria, Dios de mi vida.

8.- A JESÚS SACRAMENTADO

 

Mientras que en mi pecho haya
De vida solo un aliento,
Ha de ser para adorarte
Santísimo Sacramento.
Ha de ser para adorarte
Oh, ¡dulcísimo Señor!
Ha de ser para adorarte
Y cantarte himnos de amor.
Al sagrario más solo
Que hay en la tierra
Do por amor al hombre
Jesús se encierra,
El alma mía
A acompañarle vuela
De noche y día.

13.- AL SANTÍSIMO SACRAMENTO

Al pie del Sagrario / Quisiera vivir,

Aquí en el sagrario / Quisiera morir

Quisiera, divino Sacramento

Al pie de tu Sagrario morar,

Y quisiera mi último aliento

Al pie de tu Sagrario exhalar

Vivir a tu lado / Es solo mi anhelo,

Qué es gozar del cielo / Vivir junto a ti

Vivir Jesús mío / Al pie del Sagrario

Dónde solitario, / Quedaste por mí.

Año 1925

3.-HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO

Aunque todo el infierno se junte

Contra Ti, Jesús Sacramentado,

Tú has de ser de todos adorado

Aunque pese al mundo y a Luzbel;

Y aunque hoy moras solo en el sagrario,

Do tu gloria y majestad se encierra,

Reinarás sobre toda la tierra,

Todo el mundo será tu escabel.

Tú eres rey eternal de la gloria,

Rey de paz y celeste alegría,

Que quisiste quedar noche y día

Junto al pobre y mísero mortal.

¡Ay! de aquellos que osado se opongan

A que tú reines en este mundo,

Porque irán al abismo profundo

Donde ruge el tirano infernal.

Gloria a Ti, Jesús Sacramentado,

Rey de amor celestial vida mía,

Qué te ocultas en la Eucaristía

Por amor al triste pecador.

Gloria a Ti, Sacramento adorable,

Gloria a ti, en cada instante y momento,

Gloria a Ti, divino Sacramento,

Gloria, gloria alabanza y amor.

5.-HIMNO A JESÚS SACRAMENTADO

 

Dame amor, Dios de mi vida,

Vida mía, dame amor,

Amor hasta enloquecer,

Amándote a Ti, Señor.

Brotan del suelo las plantas

Y de las plantas las flores,

Y de mi pecho, Dios mío,

Brotan mil himnos de amores.

Y cuál es la flor que embalsama

El desierto solitario,

Así la flor de mi alma

Embalsama tu Sagrario.

Si salpican sus corolas

Gotas de bello rocío,

¡Ay! las flores de mi alma

Las salpica el llanto mío.

Lágrimas que de mi pecho

Arranca la contrición.

Dulcísimo Jesús mío,

Otórgame tu perdón.

2.- A JESÚS SACRAMENTADO

 

Aunque soy vil gusanillo

De la terrenal morada,

Tengo el alma enamorada

De tus bondades, Señor.

Otras veces le decía cantando:

De tu Corazón Divino

Una centella cayó

Que vino a prenderle fuego

A mi pobre corazón

Y como los Serafines

Señor, yo quisiera amarte

Y eternamente cantarte

Mil y mil himnos de amor:

Y desde entonces, Dios mío,

Yo me abraso sin cesar,

Y te canto himnos de amores

Postrada al pie de tu altar.

4.-HIMNO A LA SAGRADA HOSTIA

 

Bendita seas, / Hostia Sagrada,

Inmaculada / Hostia de amor,

Bendita seas / Hostia adorada;

Gloria a Ti, gloria / Y eterno honor,

Salve, Hostia Santa / Yo te bendigo

Y te tributo / Loores sin fin

Y uno mi acento / A los acentos

Donde te alaba / El Serafín.

El desprecio / De los ultrajes

E irreverencias / Del pecador.

Mi alma te ofrece / Sus homenajes,

Y te tributa / Actos de amor.

Hostia adorada! / Hostia querida!

En incesante / Reparación,

Te da mi alma / De amor rendida,

Gloria, alabanzas / Y adoración.

9.- A JESÚS SACRAMENTADO

Los reyes de la tierra / Tienen de noche y día

Quien les dé compañía, / Y Tú dulce Jesús,

Que eres el Rey del cielo, / Tienes en el Sagrario

Del Templo solitario / Solamente una luz.

Una lampara triste / En la noche sombría,

Esa es tu compañía / Y tu guardia de honor.

Es el amor y el pago / El agradecimiento,

Divino Sacramento / Que da el hombre a tu amor.

Una lámpara triste / Y a veces apagada

En la noche callada / Divino Salvador.

Es toda tu compañía / Ese es todo el consuelo,

Que en este triste suelo / Te da el hombre, Señor.

Perdóname Dios mío, / Divino solitario,

Si solo en el Sagrario / De noche te dejé.

Perdoname si ingrata / A tantos beneficios,

Tus muchos sacrificios / Mil veces olvidé.

Perdóname, Dios mío, / Jesús Sacramentado,

Que yo, ya de tu lado / Jamás me apartaré.

Que mi alma, que te adora, / Volará al Santuario

Y al pie de tu Sagrario / Señor, te adorará.

Mi corazón se llena / De pena y amargura,

Cuando en la noche oscura / Me acuerdo, buen Jesús,

Que siendo Rey del cielo / Tienes en el Sagrario

Del Templo solitario / Solamente una luz.

Más ya no estarás solo / Que aunque no realmente,

Espiritualmente / Te acompaño, Señor,

Porque de noche y de día, / En cada hora y momento,

Vuela mi pensamiento / Al trono de tu amor.

Julio de 1920

15.- A JESÚS SACRAMENTADO

Cruz quieres Tú que yo quiera…
Oh!  dulcísimo Jesús 
Si Cruz quieres que prefiera
Vida mía, dame Cruz. 
En ella está la victoria.
En ella está mi consuelo,
En la Cruz está mi Gloria, 
En la Cruz está mi Cielo. 
En la Cruz está mi Vida, 
En la Cruz la Caridad
En la Cruz está escondida 
La eterna felicidad.
En la Cruz con Jesús amado, 
Quisiste morir por mí;
Por eso Dueño adorado, 
La cruz quiero yo por Ti. 
 

Cuando llames a la puerta 

De mi pobre corazón 
Entra, pues Tú solo eres
 El Dueño de esta mansión.
 Si la puerta está cerrada 
¡Ah! No dejes de llamar.
Basta que a tus pies postrada
 Yo te adore sin cesar. 
Si me encontrases dormida, 
¡Ah! Despiértame, Señor,
Hasta que a tus pies rendida
Yo te cante himnos de amor.
 No te vayas Vida mía,
Dulcísimo Salvador 
Porque si te vas, Dios mío,
 Yo me muero de dolor.

Año 1920

A. R. P. U.

ORACIONES

ORACIÓN A LA FUNDADORA PRINCIPAL DE LA ARPU, DOÑA JUANA CAROU RODRIGUEZ

 

(Oración para la devoción privada)

 

Señor Nuestro Jesucristo que manifestaste a tu sierva Juana Carou Rodríguez  tu “deseo de ser adorado por todos los hombres, a todas las horas y en todos los Sagrarios de la Tierra” para “encender a todos en el fuego de amor que trajiste a la Tierra” (cf. Lc  12,49), dame la gracia de propagar a mi alrededor esta fe y amor a tu presencia eucarística en las situaciones de cada día, en los encuentros con las personas que Tú me presentes, en el trabajo alegre y ofrecido en tu santo sacrificio del Altar como hizo ella. 

Glorifica a tu Sierva Juana Carou y concédeme, por su intercesión, el favor que te pido…(pídase). Así sea. 

Padrenuestro, avemaría gloria. 

 

 

(De conformidad con los decretos del papa Urbano VIII, declaramos que en nada se pretende prevenir el juicio de la Autoridad eclesiástica y que esta oración no tiene finalidad alguna de culto público).

ORACIONES-MANUSCRITOS DE DON JOSÉ LLÉS SEGARRA

Comunión espiritual.

Creo Jesús mío, que estás presente en el Santísimo Sacramento del altar. Os adoro y amo con todo mi corazón; quisiera recibiros en estos momentos sacramentalmente; más no pudiendo hacerlo ahora, venid al menos espiritualmente a mi corazón. Como si ya hubieseis venido me abrazo y me uno a Vos; no os apartéis de mi Señor y no permitáis que yo jamás me aparte de Vos.

Ofrecimiento de la Santa Misa.

¡Oh Jesús mío! Me presento delante de tu altar para asistir a la santa Misa, en la que mi Señor Jesucristo va a renovar el sacrificio que te ofreció en la Cruz. Yo te ofrezco, justamente en mi Salvador Jesús, el valor infinito de esta Misa para adorarte dignamente y para agradecerte como mereces todos los beneficios que me has hecho y me estás haciendo siempre; para satisfacer por mis pecados y para que me concedas la gracia de ser fiel hijo tuyo todos los días de mi vida.

Oraciones de la mañana.

Por la señal de la Santa Cruz…

Señor Dios omnipotente, en quien creo, en quién espero y a quien amo de todo mi corazón. Gracias te damos por habernos hecho llegar al principio de este día. Sálvanos hoy con tu gracia para que todo el día no caigamos en ningún pecado, sino que todos nuestros pensamientos, palabras y obras vayan dirigidos a cumplir tu voluntad y para gloria tuya. Por Nuestro Señor Jesucristo, tu Hijo, que contigo vive y reina en la unidad del Espíritu Santo, Dios por los siglos de los siglos. Amén.

 

Padrenuestro Ave María y Gloria.

Oh Señora mía, oh Madre mía,  yo me entrego del todo a Vos. Y en prueba de mi filial afecto, os consagro en este día mis ojos, mis oídos, mi lengua, mi corazón, en una palabra todo mi ser. Ya que soy todo vuestro, oh Madre de piedad, guárdame y defiéndeme como cosa y posesión vuestra.

Tres Ave Marías

 Ángel de Dios, ángel de mi guarda pues la bondad divina me ha encomendado a tu custodia, ilumíname, guárdame, sígueme, gobiérname. Amén.

Y pues has tocado la tierra el cielo con tu real presencia en el Sacramento, hoy que los hombres en justa correspondencia se conviertan en Ángeles y te adoren, alaben y glorifiquen como lo hacen en los cielos los Ángeles y los Santos. Son nuestros anhelos, oh Jesús Sacramentado que todas las almas que redimiste con tu pasión y muerte y alimentas en el Sagrario con tu cuerpo y sangre preciosa, ardan en amor a la divina Eucaristía y te acompañen y adoren en todos los Sagrarios en donde tu amor misericordioso abre a los hombres los tesoros de tus gracias infinitas y de sus inefables dulzuras. El rendido homenaje a tu amorosa realeza, te ofrecemos en este día nuestro corazón todo entero; aquí lo depositamos al lado del tuyo en esta prisión de amor, aquí hacemos de él solemne entrega, rogándote lo enmiendes y purifiques y la hagas en todo conforme al tuyo.

 Te prometemos no entregarlo más al mundo que tantas veces se lo ha desviado de Ti, e invocamos como testigos de esta entrega a tu divina Madre la Inmaculada Virgen María y al glorioso Patriarca San José especiales protectores de La Adoración, con quienes podamos alabarte en el Cielo. Amén.

30 MINUTOS CON JESÚS SACRAMENTADO

30 MINUTOS EN COMPAÑÍA DE JESÚS SACRAMENTADO

 

No es menester, hijo mío, saber mucho para agradarme; basta que me ames con fervor. Háblame sencillamente, como hablarías al más íntimo de tus amigos, o a tu madre, o a tu hermano.

I. ¿Necesitas hacerme en favor de alguien una súplica cualquiera?

Dime su nombre, bien sea el de tus padres, bien el de tus hermanos y amigos: dime al punto qué quisieras hiciese actualmente por ellos. Pide mucho, mucho; no vaciles en pedir; me gustan los corazones generosos, que llegan a olvidarse con cierto modo de sí mismos para atender a las necesidades ajenas.

Háblame con sencillez, con llaneza, de los pobres a quieres quisieras consolar, de los enfermos a quienes ves padecer, de los extraviados que anhelas volver al buen camino, de los amigos ausentes que quisieras ver otra vez a tu lado.

Dime por todos una palabra de amigo, entrañable y fervorosa.

Recuérdame que prometí escuchar toda súplica salida del corazón, ¿y no ha de salir del corazón el ruego que me dirijas por aquellos que tu corazón ama especialmente?

 

II. Y para ti ¿necesitas alguna gracia?

Hazme, si quieres, una lista de tus necesidades y léela en mi presencia.

Dime francamente que sientes soberbia, amor a la sensualidad y al regalo; que eres tal vez, egoísta, inconstante, negligente…, pídeme luego que venga en ayuda de los esfuerzos, pocos o muchos, que haces para sacudir de encima de ti tales miserias….

No te avergüences, ¡pobre alma! ¡Hay en el cielo tantos justos, tantos santos de primer orden, que tuvieron esos mismos defectos! Pero rogaron con humildad…, y poco a poco se vieron libres de ellos.

Ni menos vaciles en pedirme bienes espirituales y corporales: salud, memoria, éxito feliz en tus trabajos, negocios o estudios; todo eso puedo darlo, y lo doy, y deseo que me lo pidas en cuanto no se oponga, antes favorezca y ayude a tu santificación. Por hoy, ¿qué necesitas? ¿Qué puedo hacer en tu bien? ¡Si supieras los deseos que tengo de favorecerte! ¿Traes ahora mismo entre manos algún proyecto? Cuéntamelo todo minuciosamente. ¿Qué te preocupa? ¿Qué piensas? ¿Qué deseas? ¿Qué quieres que haga por tu hermano, hermana, por tu amigo, por tu superior? ¿Qué desearías hacer por ellos?

¿Y por mí? ¿No sientes deseos de mi gloria? ¿No quisieras poder hacer algún bien a tus prójimos, a tus amigos, a quienes amas mucho y que viven quizá  olvidados de mí? Dime qué cosa solicita hoy particularmente tu atención, qué anhelas más vivamente y con qué medios cuentas para conseguirlo. Dime si te sale mal tu empresa, y Yo te diré las causas del mal éxito. ¿No quisieras que me interesase algo en tu favor? Hijo mío, soy dueño de los corazones, y dulcemente los llevo, sin perjuicio de su libertad, donde me place.

 

III. ¿Sientes acaso tristeza o mal humor?

Cuéntame, cuéntame, alma desconsolada, tus tristezas con todos sus pormenores. ¿Quién te hirió? ¿Quién lastimó tu amor propio? ¿Quién te ha despreciado? Acércate a mi Corazón, que tiene bálsamo eficaz para curar todas esas heridas del tuyo. Cuéntamelo todo, y acabarás en breve por decirme que, a semejanza de Mí, todo lo perdonas, todo lo olvidas, y en pago recibirás mi consoladora bendición.

¿Temes por ventura? ¿Sientes en tu alma aquellas vagas melancolías que, no por ser infundadas, dejan de ser desgarradoras? Échate en brazos de mi Providencia. Contigo estoy; aquí, a tu lado me tienes; todo lo veo, todo lo oigo, ni un momento te desamparo.

¿Sientes desvío de parte de personas que antes te quisieron bien, y ahora, olvidadas, se alejan de ti sin que les hayas dado el menor motivo? Ruega por ellas, y yo las volveré a tu lado, si no han de ser obstáculo a tu santificación.

 

IV. ¿Tienes tal vez alguna alegría que comunicarme?

¿Por qué no me haces partícipe de ella a fuer de buen amigo?

Cuéntame lo que desde ayer, desde la última visita que me hiciste, ha consolado y hecho como sonreír tu corazón. Quizá has tenido agradables sorpresas, quizá viste disipados negros recelos, quizá recibiste faustas noticias, alguna carta o muestra de cariño; has vencido alguna dificultad o salido de algún lance apurado. Obra mía es todo esto y Yo lo he proporcionado: por qué no has de manifestarme por ello tu gratitud y decirme sencillamente, como hijo a su padre: ¡Gracias, Padre mío, gracias! El agradecimiento trae consigo nuevos beneficios, porque al bienhechor le agrada verse correspondido.

 

V. ¿Tienes alguna promesa por hacerme?

Leo, ya lo sabes, en el fondo de tu corazón. A los hombres se les engaña fácilmente, a Dios no; háblame, pues, con todas sinceridad. ¿Tienes firme resolución de no exponerte ya más a la ocasión aquella de pecado? ¿De privarte de aquel objeto que te dañó? ¿De no leer más aquel libro que avivó tu imaginación? ¿De no tratar más a la persona que turbó la paz de tu alma? ¿Volverás a ser dulce, amable y condescendiente con aquella otra a quien, por haberte faltado, has mirado como enemiga?

Ahora bien, hijo mío: vuelve a tus ocupaciones habituales; al taller, a la familia, al estudio…; pero no olvides los treinta minutos de grata conversación que hemos tenido aquí los dos, en la soledad del santuario.

Guarda en cuanto puedas silencio, modestia, recogimiento, resignación, caridad con el prójimo. Ama a mi Madre, que lo es también tuya, y vuelve otra vez mañana con el corazón más amoroso, más entregado a mi servicio. En mi corazón hallarás cada día nuevo amor, nuevos beneficios, consuelos nuevos.

VÍA-CRUCIS EUCARÍSTICO de la Adoración Real, Perpetua y Universal (ARPU)

¡¡ Viva Jesús Sacramentado !!

Viacrucis eucarístico de la Adoración Real, Perpetua y Universal al Santísimo Sacramento

Oración

Madre Inmaculada, Madre de Jesús y de los hombres, Reina de los Mártires y del Santísimo Sacramento, acompáñanos a meditar los dolores del Calvario y de la Sagrada Eucaristía y permite que lleguemos no solo a contemplarlos sino a vivirlos totalmente. Amén.

 

Primera estación.

JESÚS CONDENADO A MUERTE.

Jesús recibe en silencio la condena de muerte. En la Hostia enmudece ante los agravios que cometen los sacrílegos.  Déjanos Jesús mío en la soledad del sagrario silenciarnos en tu Eucarístico Corazón.

Segunda estación.

JESÚS TOMA LA CRUZ.

Por amor se abraza con la cruz de nuestros pecados. En la Eucaristía continuamente se le hacen multitud de ofensas. Haz oh Jesús que llevemos la cruz merecida con perseverancia hasta el fin.

Tercera estación.

CAE JESÚS PRIMERA VEZ CON LA CRUZ.

Jesús caído en tierra… Cuántas Hostias caen también en manos que se ensañan en Ellas. Sepamos levantar del suelo la Hostia ensangrentada que pide reparación y amor.

Cuarta estación.

JESÚS SE ENCUENTRA CON SU MADRE.

Jesús en su Madre tiene el consuelo más grande que puede desear. Acompañémosle en el sagrario, verdadero Calvario de amor. Evitemos que llegue hasta Él tanta maldad y traición.

Quinta estación.

LE AYUDA EL CIRINEO.

Jesús el Todopoderoso y Santo se deja ayudar por los humanos. En el altar tiene sus Sacerdotes que le exponen, reservan, llevan o traen. Cuando le recibamos empapémonos en Él irradiándole para darle a conocer y amar.

Sexta estación.

LA VERÓNICA ENJUGA EL ROSTRO DEL SEÑOR.

Lienzo limpio donde Jesús estampa su rostro. Hostia blanca donde se esconde todo Él. Presentémosle un corazón limpio y blanco por su pureza para que se grabe y permanezca siempre en Él.

Séptima estación.

CAE JESÚS SEGUNDA VEZ.

Otra vez en tierra bajo el peso de la cruz. Para Jesús es más humillante todavía cuando sabe que le entregan a un corazón que no le ama, porque cae en un tormento mil veces mayor. Acudamos solicitos a consolarle siempre con toda generosidad.

Octava estación.

ENCUENTRA A LAS MUJERES DE JERUSALÉN.

La multitud le sigue… El imán poderoso de la Eucaristía es inagotable. Nos desviviremos por atraerle las almas para que las abrase en su divino amor.

Novena estación.

CAE JESÚS TERCERA VEZ EN TIERRA.

Renueva Jesús sus caídas para fortalecerte en las tuyas. Mírale sufrir cuando le recibe un moribundo que le traiciona y tiene que ser su juez. Cuando venga en la Hostia Santa a tu corazón aclámale como a tu Dueño y Señor.

Décima estación.

DESNUDAN A JESÚS.

Él…. el Inmaculado viéndose despojado de sus vestidos ante sus tiranos más soeces. En la Hostia Consagrada oculta su grandeza soberana bajo las especies sacramentales. Que cuantos despojos nos pida los aceptemos con generosidad, amor y abnegación.

Undécima estación.

JESÚS CRUCIFICADO.

Con tres clavos crucifican a Jesús. En la Eucaristía está sujeto por la pureza, amor y permanencia ilimitada. Alma adoradora déjate crucificar por la humildad, obediencia y fidelidad en tu deber por Él.

Duodécima estación.

MUERE JESÚS.

Jesús por la cruz va al Padre. Por la Comunión se te da totalmente. Muere Tú místicamente para vivir solo con Él.

Decimotercera estación.

JESÚS EN LOS BRAZOS DE SU MADRE.

Su madre le recibe en el Pesebre y en la Cruz. Recíbele con toda ternura dentro de tu corazón diariamente. Con Jesús y por Jesús Sacramentado dile a tu Madre que te ofrezca como hostia al Padre Eterno.

Décimocuarta estación.

JESÚS SEPULTADO.

Sepulcro nuevo, sábana blanca. La Hostia en que Jesús se sepulta es pura, santa e Inmaculada. Te ofrezco, ¡oh Jesús! mi corazón para que lo renueves al habitarlo, dame el tuyo para sepultarme en Él por toda la eternidad.

Oración.

Gracias Madre mía por acompañarnos en el camino del Calvario, transfórmanos en verdaderos sagrarios, para que nuestro corazón sea la morada preferida de nuestro adorado Jesús hecho Hostia por nuestro amor. Amén.

Un Padre Nuestro por S.S. y otro por el triunfo de Jesús sacramentado.

 

DOS ORACIONES DEL PAPA FRANCISCO PARA EL MES DE MAYO 2020

El Santo Padre propone dos oraciones para este mes de mayo.

El Vaticano ha hecho pública esta mañana, una carta del Papa dirigida a todos los fieles del mundo. En ella, el Pontífice recuerda que mayo es el mes del Rosario y propone dos oraciones para recitarlas al final del mismo.

Les ofrecemos el texto, publicado en español por la Oficina de Prensa de la Santa Sede: 

CARTA DEL SANTO PADRE

A todos los fieles para el mes de mayo de 2020

Queridos hermanos y hermanas:

Se aproxima el mes de mayo, en el que el pueblo de Dios manifiesta con particular intensidad su amor y devoción a la Virgen María. En este mes, es tradición rezar el Rosario en casa, con la familia. Las restricciones de la pandemia nos han “obligado” a valorizar esta dimensión doméstica, también desde un punto de vista espiritual.

Por eso, he pensado proponerles a todos que redescubramos la belleza de rezar el Rosario en casa durante el mes de mayo. Ustedes pueden elegir, según la situación, rezarlo juntos o de manera personal, apreciando lo bueno de ambas posibilidades. Pero, en cualquier caso, hay un secreto para hacerlo: la sencillez; y es fácil encontrar, incluso en internet, buenos esquemas de oración para seguir.

Además, les ofrezco dos textos de oraciones a la Virgen que pueden recitar al final del Rosario, y que yo mismo diré durante el mes de mayo, unido espiritualmente a ustedes. Los adjunto a esta carta para que estén a disposición de todos.

Queridos hermanos y hermanas: Contemplar juntos el rostro de Cristo con el corazón de María, nuestra Madre, nos unirá todavía más como familia espiritual y nos ayudará a superar esta prueba. Rezaré por ustedes, especialmente por los que más sufren, y ustedes, por favor, recen por mí. Les agradezco y los bendigo de corazón.

Roma, San Juan de Letrán, 25 de abril de 2020

Fiesta de san Marcos, evangelista

FRANCISCO 

A continuación, las dos oraciones que ofrece el Papa:

 

Oración 1

“Oh María, tú resplandeces siempre en nuestro camino como un signo de salvación y esperanza. A ti nos encomendamos, Salud de los enfermos, que al pie de la cruz fuiste asociada al dolor de Jesús, manteniendo firme tu fe.

Tú, Salvación del pueblo romano, sabes lo que necesitamos y estamos seguros de que lo concederás para que, como en Caná de Galilea, vuelvan la alegría y la fiesta después de esta prueba. Ayúdanos, Madre del Divino Amor, a conformarnos a la voluntad del Padre y hacer lo que Jesús nos dirá, Él que tomó nuestro sufrimiento sobre sí mismo y se cargó de nuestros dolores para guiarnos a través de la cruz, a la alegría de la resurrección. Amén.

Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios, no desprecies nuestras súplicas en las necesidades, antes bien líbranos de todo peligro, oh Virgen gloriosa y bendita.”

 

Oración 2

“«Bajo tu amparo nos acogemos, Santa Madre de Dios».

En la dramática situación actual, llena de sufrimientos y angustias que oprimen al mundo entero, acudimos a ti, Madre de Dios y Madre nuestra, y buscamos refugio bajo tu protección.

Oh Virgen María, vuelve a nosotros tus ojos misericordiosos en esta pandemia de coronavirus, y consuela a los que se encuentran confundidos y lloran por la pérdida de sus seres queridos, a veces sepultados de un modo que hiere el alma. Sostiene a aquellos que están angustiados porque, para evitar el contagio, no pueden estar cerca de las personas enfermas. Infunde confianza a quienes viven en el temor de un futuro incierto y de las consecuencias en la economía y en el trabajo.

Madre de Dios y Madre nuestra, implora al Padre de misericordia que esta dura prueba termine y que volvamos a encontrar un horizonte de esperanza y de paz. Como en Caná, intercede ante tu Divino Hijo, pidiéndole que consuele a las familias de los enfermos y de las víctimas, y que abra sus corazones a la esperanza.

Protege a los médicos, a los enfermeros, al personal sanitario, a los voluntarios que en este periodo de emergencia combaten en primera línea y arriesgan sus vidas para salvar otras vidas. Acompaña su heroico esfuerzo y concédeles fuerza, bondad y salud.

Permanece junto a quienes asisten, noche y día, a los enfermos, y a los sacerdotes que, con solicitud pastoral y compromiso evangélico, tratan de ayudar y sostener a todos.

Virgen Santa, ilumina las mentes de los hombres y mujeres de ciencia, para que encuentren las soluciones adecuadas y se venza este virus.

Asiste a los líderes de las naciones, para que actúen con sabiduría, diligencia y generosidad, socorriendo a los que carecen de lo necesario para vivir, planificando soluciones sociales y económicas de largo alcance y con un espíritu de solidaridad.

Santa María, toca las conciencias para que las grandes sumas de dinero utilizadas en la incrementación y en el perfeccionamiento de armamentos sean destinadas a promover estudios adecuados para la prevención de futuras catástrofes similares.

Madre amantísima, acrecienta en el mundo el sentido de pertenencia a una única y gran familia, tomando conciencia del vínculo que nos une a todos, para que, con un espíritu fraterno y solidario, salgamos en ayuda de las numerosas formas de pobreza y situaciones de miseria. Anima la firmeza en la fe, la perseverancia en el servicio y la constancia en la oración.

Oh María, Consuelo de los afligidos, abraza a todos tus hijos atribulados, haz que Dios nos libere con su mano poderosa de esta terrible epidemia y que la vida pueda reanudar su curso normal con serenidad.

Nos encomendamos a Ti, que brillas en nuestro camino como signo de salvación y de esperanza. ¡Oh clementísima, oh piadosa, oh dulce Virgen María! Amén.”

ARPU

REFLEXIONES BREVES

1. "El miedo de los buenos y la astucia de los malos".

«El miedo de los buenos y la astucia de los malos».

2. "La ARPU no debe ser una opción...

«La ARPU no debe ser una opción, la ARPU ha de ser una prioridad en tu vida».

3. "Se consigue la felicidad cuando se acepta la realidad".

«Se consigue la felicidad cuando se acepta la realidad».

4. "Señor, aumentame la fe...

«Señor, aumentame la fe; ¡que bien se ve todo desde la fe!».

5. "Las dificultades engrandecen y las facilidades...

«Las dificultades engrandecen y las facilidades empobrecen al ser humano».

6. "¿Y si además de consultar con la almohada...

«¿Y si además de consultar con la almohada, consultas también con Jesús Sacramentado ante el Sagrario?»

7. "Vuélvete sordo ante los chismes...

«Vuélvete sordo ante los chismes, son palabras necias de personas que no valen la pena.»

8. "Mucho dicen: Si Dios existiera, no habría tanta maldad...

«Mucho dicen: Si Dios existiera, no habría tanta maldad en la tierra, pero la verdad es…..

Si el hombre obedeciera las leyes de Dios, no habría tantan maldad en la tierra».

9. "No trates de entenderlo todo, a veces no se trata...

«No trates de entenderlo todo, a veces no se trata de entender, sino de aceptar».

10. "Los lugares más agradables del mundo para estar son:

«Los lugares más agradables del mundo para estar son:

En los pensamientos de alguien.

En las oraciones de alguien.

En el corazón de alguien.»

11. “Visitemos y hablemos a Jesús en el Sagrario tanto...

“Visitemos y hablemos a Jesús en el Sagrario tanto tanto,  hasta que le podamos decir:

¡Pero cuánto puedes hablar de mí, Señor!”.       

12. "No se puede tratar igual a los desiguales...

«No se puede tratar igual a los desiguales y no se puede tratar desigual a los iguales».

13. "Compartir nuestra fe es lo más grande y necesario...

«Compartir nuestra fe es lo más grande y necesario».

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